Tras perder a su hijo, Mac se sume en la amargura, arruinando la relación con su familia, y convirtiéndose en un hombre enfrentado con Dios. Su carrera en el Dpto. De polícía es crítica cuando le asignan como compañero a Sam Wright.

Tras perder a su hijo, Mac se sume en la amargura, arruinando la relación con su familia, y convirtiéndose en un hombre enfrentado con Dios. Su carrera en el Dpto. De polícía es crítica cuando le asignan como compañero a Sam Wright.